sábado, 10 de septiembre de 2022

Editorial provisional del periódico

 Editorial del periódico

“Para avanzar hacia la prosperidad democrática será necesario una mayor diversificación de  Las relaciones internacionales  colombianas, tanto en el ámbito multilateral como en la búsqueda de nuevos socios. Y alianzas estratégicas. En el ámbito internacional.” Juan Manuel Santos. Presidente de Colombia, agosto de 2010.

Las políticas públicas crean  expectativas entre quienes las estudian, las siguen, las analizan y sacan conclusiones, con miras a interactuar con ellas apoyándolas, criticándolas, o tomando acciones individuales o en grupo persiguiendo, satisfacer intereses propios o de la sociedad. Por ejemplo, cuando en los principios y lineamientos de la política exterior colombianos se dice que: “El Gobierno ha puesto especial énfasis en lograr el crecimiento y la competitividad, la igualdad de oportunidades y la consolidación de la paz, que conduzcan a una mayor integración regional y diversificación de  las relaciones y agenda.” (Ministerio de relaciones exteriores de Colombia, 2022), es lógico esperar que quienes tienen relaciones con empresas de países vecinos o pretenden emprender negocios en dichos países se acerquen a preguntar a las respectivas cancillerías y cámaras de comercio ¿Qué incentivos reales nuevos se están ofreciendo por parte del Gobierno colombiano a este tipo de iniciativas?  Si estas acciones se ejercen desde grupos interdisciplinarios y existen verdaderos incentivos, es posible que algunos de estos grupos logren motivarse lo suficiente, como para cristalizar negocios, emprendimientos y empresas que finalmente redunden en beneficio de la comunidad de los países en cuestión; especialmente a mediano y largo plazo. Así las cosas, una política pública como ésta tendría consecuencias muy positivas en el desarrollo del sujeto político creando las bases para diversos emprendimientos innovadores a su favor; como dice Hannah Arendt: “El contenido y el sentido de lo político es ejercer la libertad de comenzar algo nuevo e inaudito” (Arendt, 1997), o en palabras de Yolanda Castro Robles: “ El sujeto se afecta cuando se inscribe en un concepto de desarrollo basado fundamentalmente en el crecimiento económico y cuando empieza a valorar y sobreponer sus intereses sobre los colectivos”. (Castro, 2007)

“La escuela es un concepto que abarca todos los niveles educativos, y deberá convertirse en un espacio, para la construcción de escenarios democráticos y participativos. La educación debe también fortalecer las relaciones, entre los actores educativos y generar procesos de participación real, para la toma de decisiones en que se vean involucrados estos actores” (Castro, 2007)  Así es como la escuela incentiva el desarrollo y la acción de los sujetos políticos. Una escuela que defiende la sociedad democrática es aquella que respeta la participación activa de los diferentes miembros de la comunidad en sus consejos académicos y directivos, permitiéndoles fortalecer su identidad como sujetos capaces de transformar su realidad responsable e ingeniosamente, en busca de un mundo más equitativo para todos, a pesar de las agendas ocultas dirigidas desde los más importantes organismos de este mundo globalizado.

Es necesario que desde el contexto educativo se analice qué educación se necesita, para qué contexto y cómo desde la formulación de una política pública se puede generar resistencia y transformaciones que permiten un verdadero desarrollo humano. “El currículo entonces, debe ser flexible, para incorporar, después del análisis y la reflexión. Los conocimientos que deben abordarse por la escuela.” (Castro, 2007). La escuela no debe parar de exigirse a sí misma ser cada día mejor en el sentido de mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de sus miembros, de manera cada vez más evidente, pero esto debe hacerlo siempre de manera tal que involucre al mayor número de personas posible, solo así es como podemos ejercer  contrapeso a tantos intentos internos y externos de sumirla en un concierto de unanimidades serviles.

 

 

Infografía del módulo "Políticas educativas e innovación en la gestión educativa"

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Infografía del módulo:"Procesos de formación y prácticas educativas"

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https://www.canva.com/design/DAFLuSXepG8/VcQXhvcsYpwyEmkskRdzBQ/watch?utm_content=DAFLuSXepG8&utm_campaign=designshare&utm_medium=link&utm_source=publishsharelink 






MÓDULO EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA LA CONVIVENCIA Y LA PAZ.

PROFESOR: JORGE EDUARDO URUEÑA LÓPEZ

 ENTREVISTA A LA LÍDER SOCIAL ANDREA SANDINO

Por: Luis Bernardo Ríos Escobar

            El pasado 19 de septiembre de 2022, tuve el gusto de entrevistar a Andrea Sandino, integrante de la Junta Directiva de la ADE (Asociación Distrital de Educadores), el mayor sindicato de docentes oficiales de Bogotá, D.C.



Andrea Sandino

 

            Andrea es egresada de la Universidad Distrital, Licenciada en Ciencias Sociales, tiene una especialización en estudios culturales de la Universidad Javeriana y es Magister en Investigación Social Interdisciplinaria. Es maestra del Distrito desde hace diecisiete años, y desde hace doce se vinculó al sindicato, donde desde hace cinco ha sido reelegida como Secretaria de Asuntos Educativos, Pedagógicos y Científicos.

            La entrevista tuvo lugar en su oficina de la sede del sindicato, ella venía de atender un caso de convivencia en un colegio de San Cristóbal Sur, y me atendió muy amablemente.

            Su sencillez, serenidad y comprensión, me permitieron tranquilizarme, para después de explicarle  de qué se trataba el ejercicio, comenzar a hacerle mi primera pregunta:

               CONFLICTO, CONVIVENCIA Y EDUCACIÓN

Andrea, desde que te conozco, siempre te he visto comprometida con la resolución de conflictos relacionados con la educación en Bogotá, ¿por qué es tan importante para ti como directiva de la ADE, la búsqueda de La Paz total en las comunidades que integran las instituciones educativas distritales?

 El concepto central o categoría que introduje en esta pregunta es el de “paz total”, entendido polisémicamente, de la manera amplia, pero también profunda, como lo menciona Rosa Ludy Arias Campos.

Andrea me responde con un torrente de frases, dichas a gran velocidad. Intenté tomar nota en mi libreta de las ideas clave, pero al poco tiempo me di cuenta de que si la grabadora  de mi celular no funcionaba, perdería gran parte de la entrevista.

“Bueno, sí Luis,  yo creo que hay dos elementos que hay que tener en cuenta al respecto. El primero es pues, mirar que existe el conflicto en las instituciones, porque el conflicto es natural al ser humano. Somos seres que no podemos vivir sin conflicto. El conflicto ha permitido el avance de las sociedades, representa una gran riqueza, porque todos los seres humanos somos diferentes, pensamos diferente, tenemos perspectivas sobre el mundo, formas de pensar, de sentir, que son diversas y es inmensa  la riqueza que se genera en medio de esas contradicciones”.

“El problema real está en cómo se resuelven esos conflictos. Uno sabe que para lograr tener una armonía, una convivencia,  se requiere que esos conflictos permitan el avance y no el retroceso, pero también que no se violente a ninguna persona o se señale, o digamos se vulnere algún derecho por el simple hecho de tener una contradicción, o pensar, o vivir, o sentir diferente a los otros, o a las otras; entonces creo que ese es un elemento que nosotros no podemos evitar como docentes, como dirigentes, como maestros, y es ver que  el conflicto va a estar siempre presente en la escuela, en todos los niveles; desde los niveles macros que tienen que ver con la política educativa, con los directivos docentes, como con los niveles micros de  la convivencia cotidiana que tienen los estudiantes, pues que van a presentar ese tipo de situaciones”. Todo lo cual resuena armónicamente con lo dicho en clase por el  profesor Jorge Urueña, quien nos ha dicho que la razón del conflicto es la falta de tolerancia. No es el mismo conflicto. Hay que poder manejar el conflicto para que no llegue a la violencia. el acto educativo debe entender la fase del conflicto para que se pueda tramitar con el fin de que el conflicto no nos afecte.

Para mí, escuchar que el conflicto en realidad trae consecuencias positivas para las comunidades, aunque lo había leído y escuchado antes, es una idea muy luminosa porque le tapa la boca a todas esas personas que de verdad están generando violencia de manera soterrada y manipuladora, al impedir que los líderes comunitarios se expresen en la defensa de sus comunidades, tildándolos de “conflictivos”, como si no se dieran cuenta de que muchas veces, solo a través de las contradicciones que ellas y ellos plantean, las comunidades llegan a enterarse de problemas gravísimos que  les están afectando, para buscar las soluciones del caso.

“El segundo es, también hablar de lo que significa para nosotros La Paz.  Que la paz es una palabra que es bien trillada, que se utiliza en muchos espacios; que no es solamente la ausencia de guerra o la ausencia de violencia, como dirían muchos”. El documento “Qué es educar y formar para la paz y cómo hacerlo” se plantea algo muy similar: “La construcción de paz va más allá de la terminación del conflicto armado y la desaparición del uso de armas en la política” (Oficina del Alto Comisionado para la Paz, 2017), es decir que la paz es mucho más que la no agresión, implica aspectos multidimensionales que más adelante en su respuesta Andrea atinadamente nos aclaró.

“Yo creo que La Paz está ligada a la manera armónica como nosotros aprendamos a convivir a partir de las diferencias. Pero que esa manera armónica también requiere de unos elementos estructurales, que hacen que las personas puedan estar en equidad en igualdad para poder desarrollarse también. Porque, si uno habla de inequidades, o desigualdades,  hay temas estructurales que acogen las instituciones educativas, por los cuales se generan conflictos que a veces no se pueden resolver, y que pueden llegar a generar detonantes mucho más grandes. Y cuando hablamos de eso, es que hablamos de que la paz completa, digamos que tomando un poco las palabras de lo que se ha venido discutiendo a nivel nacional, sí, a nivel incluso del Gobierno, hablar de La Paz completa que se requiere, es a través del restablecimiento total de los derechos de las personas, para que puedas hacer esa igualdad esa equidad, y desde allí poder ser, poder expresarte, poder hacer en el mundo. Obviamente con todas las condiciones y con el conflicto que se va a generar, pero un conflicto que va a ser mucho más fácil de subsanar para continuar y seguir adelante. Yo creo que eso es un elemento central, y por eso desde la organización sindical, nosotros consideramos que La Paz está ligada a eso, a entender cómo es la convivencia, pero también cuáles son las condiciones que requieren hoy las comunidades educativas para poder lograr alcanzar, un elemento fundamental que es el derecho a la educación, pero con las garantías plenas que lo permitan también”.

“El campo de la Educación para la Paz concibe la paz no solo como la ausencia de guerra y/o violencia, sino también como un proceso positivo, dinámico y participativo en el que se promueven el diálogo y la regulación de los conflictos, en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos”.          ( Resolución No. 53/243 ONU).      

PEDAGOGÍA. ACEPTACIÓN DE LAS DIFERENCIAS Y EXIGENCIA DE DERECHOS

La segunda pregunta explora  la categoría “Pedagogía” desde el concepto antiquísimo de los griegos, que implicaba el acompañamiento de los alumnos por parte de su maestro hacia la luz del conocimiento, en este caso, recorriendo el camino que nos queda por recorrer a los colombianos hacia la verdadera paz:

En tu concepto, ¿cuáles serían los principales pasos pedagógicos que el magisterio de Bogotá debería recorrer en compañía de sus estudiantes, en este periodo de transición, hacia esa paz total tan anhelada?

“Sí claro, mira, yo pienso que hay, un elemento central que tenemos que entender las comunidades educativas, y es: que existen diferencias.

Yo creo que el papel fundamental que requiere la escuela es cómo aprendemos a convivir a partir de las diferencias, porque históricamente nos han enseñado a negar al otro, a negar al otro negro, a negar a la otra mujer, a negar al otro gay, negar al otro que piensa diferente a mí,  negar a otro  por alguna condición. Yo creo que esta es una tarea fundamental de la escuela. Cómo aprendemos a reconocer las diferencias y como convivir con todas ellas”.

Veamos lo que dice la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (2017) al respecto: “Así pues, las pedagogías que le apuestan a la transformación y construcción de una cultura de paz fomentan cambios en la forma de relacionarse las personas y colectivos, mediante prácticas de justicia social que incluyen relaciones justas, de tolerancia, inclusión, respeto de los Derechos Humanos en todas las esferas, mediación, encuentros interpersonales e interculturales, etcétera. Así mismo, integran la propia experiencia con la realidad, estimulan la transformación y superación de las violencias transmitidas de generación en generación, y fomentan vías pacíficas y creativas para transformar conflictos, analizarlos dialogar, debatir con respeto, cooperar, arbitrar, reconocer intereses y necesidades propias y de las y los demás; entre otras muchas prácticas y capacidades”. Es decir que en el fondo, toda pedagogía para la paz está comprometida con el respeto y la dignidad que todos los seres humanos, y en la medida en que vayamos evolucionando, - incluiría yo también a todos los demás seres vivientes -, nos merecemos. Aprender a convivir con las diferencias, como lo recomienda Andrea, es la inmensa tarea que tenemos las comunidades educativas, pero para ello también es necesario el respaldo político, legal, jurídico y económico que  nos blinde estructuralmente como lo recomienda enfáticamente Rosa Ludy Arias Campos en (Arias,2016).

El segundo escenario que creo que es muy importante en la escuela es mirar cuáles son las garantías de los derechos. Ver cómo hemos sido una sociedad carente de esos derechos, que nos han sido negados muchas veces y eso ha generado unos niveles de desventaja. En las instituciones educativas, principalmente en las públicas. No acceder al derecho a la salud o al derecho a la alimentación, uno diría que es absurdo, pero no se da,  y así, cómo no poder acceder a otros escenarios de derechos que yo creo que es otra tarea fundamental que tiene la escuela: poder diseñar, hacer, esa sensibilidad de derechos, y aprender  que las sociedades, los Estados deben garantizarlos; ver (Arias, 2016), y en tercer lugar, yo creo que también es el papel de la democracia. Sí que ha sido tan carente, porque hemos estado en sociedades como la nuestra, que nos han impuesto la mayoría de las políticas, que nos han impuesto un modelo económico y que no nos han permitido decidir; desafortunadamente las instituciones educativas terminan siendo así.  Hay autoritarismo ahorita mismo, muchas veces por parte de los rectores, hacia los docentes, hacia los estudiantes, hay autoritarismo de los docentes hacia los estudiantes, pero lo que uno ve es que no hay un escenario de diálogo, un escenario de construcción colectiva, un escenario de escucharnos, un escenario para llegar a acuerdos para echar para adelante, o para construir juntos y juntas. Y creo que, en ese camino fundamental, estos tres aspectos,  creo que son la tarea que tenemos hoy las escuelas para poder hablar realmente de que exista una paz completa, o que la ciudad se pueda realizar también desde ese escenario.

Si eso lo hacemos en la escuela, podemos empezar a vincularnos, a inculcar el escenario externo, que es tan difícil. Porque uno tiene chicos y chicas que vienen de familias con muchas problemáticas, chicos y chicas, que muchas veces aguantan hambre, chicos que han estado vinculados a la violencia, o que tienen cercanía a las drogas. Hay una serie de elementos externos que la escuela no tiene por qué resolver, es un problema social, además, pero que sí, la escuela tiene que dar esas garantías, eso es desde la pedagogía,  para que pueda, digamos que en un proceso, - ojalá no muy largo -, poder empezar a transformar esta sociedad y hablar de esa paz, como decía yo, estructural, pero también de los elementos más pequeños y cotidianos que se dan pues en las familias, principalmente en la escuela”. Lo que se complementa con la autora Rosa Ludy Arias: “Por ello, la pedagogía de la reconciliación contribuye al reencuentro con nosotros mismos, con la esencia que nos constituye, con nuestra propia historia y con el otro, los otros, bajo el profundo acto de reconocimiento de la igualdad y la diferencia. Este tipo de reconciliación acude a los paisajes de la memoria, a los aprendizajes de la tolerancia como respeto activo, al diálogo, al pluralismo, a la democracia, y al perdón que brota del alma y de la comprensión” (Arias, 2016, pág. 260) 

LA PAZ Y EL CURRÍCULO 

Le hice una tercera y última pregunta, relacionando la categoría “Currículo” con el proceso de formación en la paz y su impacto en las regiones, como lo sugiere el Informe de la Comisión de la Verdad:

Andrea, en la actualidad, se observa que el Informe de la Comisión de la Verdad contempla la posibilidad de la paz como un proceso formativo que debe impactar las regiones. ¿Cuáles crees que deba ser el papel del currículo en la configuración de esta paz como proceso?

En ese marco también se puede alcanzar la educación pública, nosotros tenemos una tarea muy grande con algo que FECODE ha llamado “La escuela como territorio de paz”, que yo creo que es otro elemento fundamental que tenemos que discutir también en las escuelas y ver por ejemplo, como en Bogotá, nuestros niños y niñas vienen en su mayoría de zonas muy difíciles de conflicto y en algunos casos, con situaciones de desplazamiento, o de violencia vivida en el país, por todo el problema que nosotros sabemos que se ha dado en la guerra interna que tuvo Colombia.

Eso significa que nosotros para recibir esos estudiantes, necesitamos prepararnos como docentes para poder mirar cómo serían esos escenarios de reconciliación, de diálogo, de reparación, que en parte son del Estado, pero que en últimas la escuela termina recibiendo esta tarea”.  “Nosotros como grupo, como colectivo al que yo pertenezco, entregamos hace tres años a la Comisión de la Verdad y a la JEP, el documento de sindicalistas asesinados en Colombia: mil doscientos asesinados, en el cual se recogieron 36 casos de maestros y maestras, por el  que hoy se habla de la violencia antisindical que había tenido Colombia. También se recogió el caso de Antioquia principalmente donde la guerra ha golpeado a las instituciones educativas, y ahora venimos trabajando  todo lo de “La escuela abraza la verdad”, que es reconocer el conflicto armado en Colombia, mirar todo lo que planteó la Comisión de la Verdad sobre los procesos que se han dado de violencia sistemática, pero también de reparación, de no repetición, de lo que significa la justicia social,  de lo que significa también pues La Paz. Y ese escenario lo hemos venido presentando en diferentes instituciones educativas y colectivas como organización sindical, para que se vaya digamos abonando, y se vaya integrando al currículo temas tan importantes como ha sido el conflicto armado y la necesidad de reconciliarnos y de construir obra social”.

Un currículo que incluya la paz está mediado especialmente por el diálogo. ratificando lo dicho por Andrea:  “Los espacios de diálogo constituyen una estrategia de canales de comunicación recíproca entre instituciones estatales/departamentales, y líderes/lideresas y actores locales. Pretenden generar la participación y el empoderamiento, por medio de la promoción de escenarios de construcción de ciudadanía y la coordinación entre diversos sectores. Los espacios de diálogo deben ser incluyentes, plurales, multisectoriales, multidisciplinarios, horizontales, democráticos, solidarios y subsidiarios (FAO 2015). Se deben construir soluciones que impacten de manera positiva en la vida cotidiana de las y los actores locales, y llevar a una transformación social y a compromisos (Freire 1994, en FAO 2015)” Mencionado por ( Oficina del Alto Comisionado para la Paz, 2017).

Veamos una de las recomendaciones que hace la Comisión de la Verdad en este sentido : “Al Gobierno Nacional, crear un Ministerio para la Paz y la Reconciliación que lidere la implementación y articule las instituciones, programas y políticas orientadas al reconocimiento de las víctimas, la generación de condiciones de convivencia y de confianza entre la ciudadanía y de esta con el Estado, y, en general, a la reconciliación. El nuevo ministerio deberá contar con presupuesto y capacidades para coordinar, financiar y escalar las intervenciones en todo el territorio nacional y con otros entes del gobierno y del Estado. Para lo anterior, se deberá fortalecer y garantizar el rol de asesoría y acompañamiento que cumple el Consejo Nacional de Paz y los Consejos Territoriales”. (Comisión de la verdad, 2022)

Agradecí reiteradamente a Andrea Sandino su colaboración para este trabajo de mi maestría, ella me deseo lo mejor con este informe y así concluyó la entrevista. Espero que sea del agrado de quienes la lean y aporte otro granito de arena al complejo proceso de educar para la paz en nuestro país.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Arias, R. L. (2016). Elementos para pensar una educación para la paz integral y duradera en el contexto actual de Colombia. En: Ortega, P. (Ed.) Bitácora para la Catedra de la Paz. Formación de maestros y educadores para una Colombia en paz. Bogotá, Colombia: Universidad Pedagógica Nacional.

Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Acción CAPAZ. (2017). Qué es educar y formar para la paz y cómo hacerlo. Educación y Pedagogía para la Paz – Material para la práctica. Bogotá, PNUD, USAID, OIM, GIZ.

Juárez, J.J. y Meyer A.(2020). Empresas que inspiran. Apuestas estratégicas en orientación profesional. Fundación Bertelsmann. Barcelona, España.

Comisión de la verdad.(2022). Hay futuro si hay verdad. Recomendaciones. Obtenido de https://www.comisiondelaverdad.co/recomendaciones-if.


 


 

Reportaje

 

Luis Bernardo Ríos Escobar

         Políticas y ciudadanías, Cod. 4068

Maestría en Educación para la Innovación y las Ciudadanías

Facultad de Educación, Pontificia Universidad Javeriana

Profesora: Alba Lucy Guerrero Díaz

Octubre de 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

LA AGENCIA INFANTIL RECIENTE EN EL MARCO DE UN ESCENARIO URBANO DEPORTIVO EN EL TERRITORIO DE SUBA

 

 


 

Seleccioné estas dos fotografías para mi reportaje, porque mi concepción ideal de la infancia, es la de un período en la vida del ser humano, en el que la preocupación por la satisfacción de las necesidades básicas tales como: alimentación, vivienda, educación y salud; deberían ser mínimas y estar a cargo de los padres, acudientes, y/o el Estado, mientras se crece y se adquieren paulatinamente, al ritmo personal de cada niño, las facultades que le permitan actuar y desempeñarse como sujeto activo de la sociedad (Saldarriaga, 2007, pág. 414).

Y qué mejor manera de desarrollar todas esas habilidades físicas, mentales,  emocionales, y sociales, que, practicando un deporte como la natación en una buena piscina, alejados de los medios de comunicación (Gaitán, 2006, pág. 11), en condiciones seguras, con excelentes docentes, en compañía de otros niños (Gaitán, 2006, pág. 20).

Con el fin de averiguar las concepciones que existen en este territorio sobre la infancia, entrevisté tres docentes, que trabajan en uno de estos escenarios deportivos ubicados en el territorio de Suba, al noroccidente de Bogotá. El resumen de estas entrevistas es el siguiente:

-          Pregunta: ¿Qué niños vienen a nadar a esta piscina?

-          Respuesta: Por lo general son niños de clase media, de estratos tres y cuatro, de la localidad de Suba. Algunos ya han tenido procesos de natación, otros vienen para mejorar dificultades relacionadas con el aprendizaje en sus colegios de origen, pautas de crianza, déficits de atención, o problemas de salud. Algunos niños no tienen habilidades motoras bien desarrolladas, otros traen habilidades excepcionales para la natación.

-          P: ¿Vienen más niñas, o más niños a nadar?

-          R: Más o menos vienen por igual.

-          P: ¿Quiénes son mejores nadando?¿Las niñas o los niños?

-          R: En general, las niñas son mejores nadadoras, pero todo depende también del proceso motriz que cada niño haya tenido.



 

-          P: ¿Qué es lo que más les gusta a los niños de este lugar?

-          R: Realizar actividades diferentes a las acostumbradas, encontrarse con otros niños de su edad, ejecutar bien los ejercicios propuestos, sentirse escuchados, poder ser ellos mismos, que el profesor se ponga a su nivel.

-          P: ¿Qué diferencia hay entre las niñas y los niños que vienen a este centro?

-          R: Aparte de las fisiológicas, ninguna. Las niñas se desarrollan más rápido que los niños, entonces adquieren habilidades físicas como fuerza, velocidad, coordinación, antes que los niños de su misma edad. No obstante, los docentes debemos enseñar por igual, sin hacer distinciones.

-          P: ¿De qué regiones colombianas provienen los niños que más a menudo vienen a nadar?

-          R: La mayoría son de Bogotá y Cundinamarca, aunque muchos de ellos provienen de la importante colonia de la Costa Atlántica existente en Bogotá.

-          P: ¿Cómo son los niños provenientes de esas regiones?

-          R: Generalmente los niños de Bogotá tienen una buena formación en valores, son introvertidos; los niños que provienen de la costa son generalmente más extrovertidos.

-          P: ¿Existe alguna diferencia de tipo racial que afecte el desempeño de los niños en el agua?

-          R: Los niños de raza negra debido a que en promedio tienen menos tejido adiposo y más fibra muscular,  no se mueven tan bien en el agua como los otros niños.

-          P: ¿Qué diferencia hay entre enseñarle a nadar a un niño y enseñarle a nadar a un adulto?

-          R: Hay varias: Los adultos vienen ya con algunos defectos aprendidos en su técnica, que son difíciles de modificar; los niños aprenden más rápido, son más maleables,  son más flexibles, tienen más resistencia y mejor coordinación. El modelo pedagógico para los niños incluye más didácticas en las que debe predominar el juego.

-          P: ¿Qué diferencia a los niños de los adultos que vienen a la piscina?

-          R: Los niños son más creativos, tienen más fantasía, son más inocentes, prestan menos atención a las instrucciones, les gusta más el juego y la diversión.

-          Los adultos se distraen menos, vienen más por aprender a nadar mejor, por cuidar de su salud, por interactuar con otras personas.

-          P: ¿Existe alguna restricción en lo concerniente a la edad para entrar a la piscina?

-          R: En práctica libre, los niños menores de doce años deben entrar acompañados de un adulto responsable. Los mayores de esa edad pueden entrar solos. Si vienen a tomar algún curso, los niños menores de quince años entran juntos; si son mayores de quince, toman el curso con los adultos. Así lo tiene estipulado la empresa (Gaitán, 2006, pág. 10).

 

Como se puede apreciar estoy intentando mostrar en esta ocasión la dimensión lúdica y feliz de la infancia, aquella que todos los niños de nuestro país deberían tener derecho a experimentar, de acuerdo con los ideales perseguidos por el sistema educativo colombiano a lo largo de su intrincada historia (Saldarriaga, 2007).

Niños sanos, bien conformados, alegres, capaces de colaborar e interactuar en grupo, basados en una disciplina de confianza, que aprenden a nadar en contacto directo con el medio acuático (Pestalozzi) bajo la supervisión de un docente especializado, material didáctico suficiente y adecuado (Montessori), además del personal de apoyo necesario en caso de algún accidente u otros casos fortuitos que se puedan presentar. ¡Qué más se le podría pedir a un sistema político, de cualquier país del mundo, especialmente  como el nuestro!

Podría enfocarme en otros temas de la infancia en Colombia, en la mayoría de los cuales podríamos encontrar miles de dificultades y situaciones problémicas, de esas que les encantan a los profesionales de las ciencias sociales pero, tal vez, como medida defensiva de mi propia integridad, debido a circunstancias complejas que he tenido que vivir en estos días, no lo voy a hacer, y por esta vez al menos, permaneceré centrado en esta realidad, que afortunadamente también existe para una franja importante de la infancia del territorio, correspondiente a la localidad de Suba en Bogotá.

De acuerdo a las entrevistas que hice, pude corroborar que los educadores licenciados en educación física  me dieron respuestas cercanas a lo deseable y sugerido en las lecturas propuestas, en el sentido de impulsar una sociología de la infancia, hacia el interior de nuestros territorios de influencia educativa. Algo ideal y casi surrealista en un país como el nuestro, en el que tantos líderes sociales han sido asesinados por el simple hecho de expresar sus opiniones en relación con las necesidades de sus comunidades.

Los docentes colombianos hemos pasado por tantas dificultades y afugias, en los últimos años, que a veces no se entiende cómo, a pesar de todo ello, cada uno de nosotros aún continúa intentando hacer lo mejor que puede en beneficio de su comunidad, mientras el resto de la sociedad les sigue descargando más y más responsabilidades, algunas -como estas propuestas – interesantes, pero bastante ideales, complejas y controvertidas, desde mi punto de vista.

La bibliografía sugerida, sin embargo, es una bibliografía que data del período comprendido entre mediados de los ochenta y la primera década de este siglo. Es decir, estamos desfasados fácilmente veinte o treinta años con respecto a los países en los cuales se originaron los primeros escritos en torno  a esta propuesta sociológica y, por ejemplo,   (Mannheim, 1993) data de un texto aparecido en Köln, Alemania, en 1928…

Me contaron los licenciados que trabajan en la piscina, que los niños se sienten contentos cuando se sienten respetados, se les trata bien,  se les escucha lo que ellos opinan, se les deja ser ellos mismos y el profesor está a su nivel.

O sea, que indirectamente, sin proponérselo, estos licenciados y muchos otros en las diferentes áreas académicas existentes en el sistema educativo colombiano, estarían ya escuchando la voz, las dificultades, las propuestas de los estudiantes, tal como lo propone Lourdes Gaitán, repetidamente a lo largo de su escrito (Gaitán, 2006).

Según estas entrevistas, los padres de familia juegan también un papel fundamental al estar pendientes de sus hijos, incentivándolos a hacer deporte, llevándolos a los escenarios deportivos, acompañándolos, a veces, durante las prácticas, apoyándolos económicamente, etc. Son parte de la cultura colombiana, que nos permite sobrevivir en medio de tantas dificultades; empero, diferente a otras culturas, donde los niños pueden asistir solos a sus prácticas deportivas, debido a que en sus países no corren peligro en sus desplazamientos por la ciudad, o en los sitios deportivos, puesto que allá no existe la inseguridad tan alarmante que aquí vivimos a diario. 

De otro lado, cuando Lourdes Gaitán se refiere al enfoque estructural de esa posible sociología de la infancia, nos muestra que la ideología de la familia “es un inconveniente para los intereses y el bienestar de los niños” (Gaitán, 2006, pág. 17), lo cual insinuaría presuntamente, que detrás de esa propuesta existiría el propósito de romper los lazos familiares, con el fin de empoderar a la infancia como sujeto social, de pronto teniendo como referencia a esos países extranjeros, en los cuales los nexos familiares son bastante endebles, debido al padecimiento de dos guerras mundiales, en las que se perdieron tantos millones de vidas, se acabó la confianza entre los familiares, se sufrió tanto, y se vive aun existencialmente angustiados con las consecuencias y el peso de todo aquello.

Aquí, una propuesta así, sería todo un despropósito: pretendiendo alcanzar la tan ansiada agencia infantil, en pro de una mayor democracia, se  cometería el error de separar  a los niños de sus familias, sin siquiera haberse fundamentado las bases para responder por esos niños desde el Estado, y sin  haber discutido por lo menos, esta posibilidad con los directamente implicados, al mejor estilo de las dictaduras, desconociendo la historia y los sentimientos de padres, hijos, hermanos y demás familiares, en pro de un capricho ideológico.

Son teorías interesantes, (Mannheim, 1993) pero bastante alejadas de nuestra realidad, que recuerdan escenarios parecidos a  los que  se vivieron en América hace ya 530 años cuando los invasores europeos impusieron a la fuerza su religión sobre los pueblos aborígenes en estos territorios, pensando en llevarlos al reino del verdadero Dios, a través de las primeras letras y del catecismo (Gaitán, 2006, pág. 393).

 

BIBLIOGRAFÍA:

Gaitán, L. (2006). La nueva sociología de la infancia. Aportaciones de una mirada distinta. Política y Sociedad, 43(1), 9 - 26.

Mannheim, K. (1993). El problema de las generaciones. REIS(62 (e.o. 1928 "Das Problem der Generationen" Kölner Viertelsjahreshefte für Soziologie, VII. 2).), 195 - 242.

Saldarriaga, O. y. (2007). La construcción escolar de la infancia: pedagogía, raza y moral en Colombia, siglos xvi-xx. En M. y. Manarelli, Historia de la infania en América Latina (págs. 390 - 415). Bogotá: Universidad Externado de Colombia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        


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